Monsieur Privé en la presentación de la nueva carta del Restaurante Bardot de Barcelona.

El Restaurante Bardot en muy poco tiempo se ha convertido en uno de los referentes gastronómicos más reconocidos de la Ciudad Condal

Coronando la céntrica y transitada Calle Enrique Granados, uno de los bulevares más emblemáticos del Ensanche barcelonés, se encuentra un punto de encuentro único y singular, cuya cocina enamora y seduce a todo aquel que la prueba.
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Bardot es el sueño hecho realidad de Rodrigo Varela, su alma mater. Tanto para él como para su equipo la jornada trascurre entre juegos, bromas y risas mientras experimentan e investigan día a día con el fin de ofrecer una carta única y de calidad.

Para ellos su trabajo va más allá de una pasión por lo bien hecho y se nota. Su cocina recupera la base de la tradición y se complementa a la perfección con grandes dosis de creatividad.

En el centro, flanqueado por sus dos chefs, Xavier Luque y Nacho Vintimilla, Rodrigo Varela posó ante los numerosos medios de comunicación allí presentes mientras les daba la bienvenida.
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Su oferta es rica y variada, va desde tapas de lujo y aperitivos, hasta elaborados platos de carta como las garotas con espuma de patata trufada o el ossobuco, pasado por originales cócteles de autor, una cuidada selección de vinos, tés y cafés. 

La decoración, obra del célebre y galardonado interiorista Lázaro Rosa-Violán, refuerza en todo momento la filosofía creativa de la cocina, logrando un ambiente, íntimo, cálido y acogedor, dividido en cuatro zonas, la terraza, la barra, el restaurante y un rincón bistró 

Su curiosa distribución gira entorno de una cocina abierta donde el comensal tiene la oportunidad de vivir en primera persona una fascinante experiencia creativa desde la nada. 
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Su terraza, situada en un entorno de excepción, cuenta con un ambiente cosmopolita y moderno arropado por el buen clima de la zona, factores que la convierten en un atractivo punto de encuentro.
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Su carta se rige por el producto de temporada. Cada cuatro meses se renueva ofreciendo al comensal una rica y variada oferta de platos.

La degustación dio comienzo con una original reinterpretación de todo un clásico, las patatas bravas, en Bardot se extrae la esencia del plato original y se transforma convirtiéndose en un plato único y de autor.
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Detalle de la elegante y sofisticada presentación de uno de los clásicos de la casa, el pulpo a la brava.
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Las vieiras al pil pil con flor de pensamiento son toda una oda al sentido de la vista, como si de poesía visual se tratase, el plato apela a los cinco sentidos.
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El tártar es otro clásico de la casa, ya sea de carne o de atún con tomate como el de la imagen.
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De su amplia y extensa carta destaca el cochinillo al horno con cresta agridulce
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