Monsieur Privé en la Masia Restaurante Cal Batlle del Parque Natural del Montnegre-Corredor en Barcelona.

En pleno corazón del Parque Natural del Montnegre-Corredor se encuentra Cal Batlle, una masía del siglo XIV cuidadosamente restaurada y convertida en un íntimo y acogedor hotel de cuatro estrellas, alejado de las masas y situado a pocos minutos de Barcelona.

Respetando al máximo la estructura arquitectónica original del inmueble y hermanando a la perfección el encanto del estilo de la época con las últimas tecnologías, su distribución da cabida a nueve espaciosas y completas habitaciones de ensueño que invitan al huésped a adentrarse en un estado de paz absoluta.
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Su privilegiada ubicación oferta un amplio abanico de posibilidades, tanto a los amantes del mar como a los de la montaña. Su proximidad al Parque Natural del Montseny y a las playas del Maresme convierten a este remanso de paz en un destino turístico con encanto en cualquier estación del año.
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Sus más de dos hectáreas de zona arbolada y ajardinada se difuminan suavemente con el entorno que la enmarca.
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Su estudiado diseño se integra a la perfección con el entorno, provocando un impacto medioambiental prácticamente nulo gracias al empleo de materiales naturales típicos de la zona. 
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La calidez que se respira seduce tanto a parejas como a familias que buscan encontrar un espacio único y con encanto, donde poder alejarse de la cotidianidad del día a día.
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Su restaurante, dirigido por el célebre y reconocido chef, Miguel Velasco, en muy poco tiempo se ha convertido en todo un referente gracias a su amplia y elaborada carta, cuyos platos son renovados cuidadosamente cada temporada.
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Con motivo de la presentación de la carta otoño - invierno, un selecto grupo de medios de comunicación fueron invitados a descubrir en primera persona las delicias que se elaboran en la cocina.
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Para la ocasión el menú fue maridado con unos Riojas de las Bodegas de los Hermanos Peciña
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La degustación dio comienzo con unos suculentos rovellones rellenos con ajo y perejil.
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Seguidos de un delicioso arroz de montaña con conejo y trompetas de la muerte
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Y una ración de rabo de toro con sepia.
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Como plato principal se presentó un meloso de ternera con reducción de Oporto y setas.
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Los amantes del pescado pudieron descubrir todo un nuevo mundo de sensaciones con la sugerencia del chef, un original bacalao negro de Alaska sobre una sábana de patata asada y tomate confitado. 
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El postre, a la altura del resto de platos, sorprendió por su vanguardista juego de texturas. La clásica crema catalana se reinventa a modo de ravioli relleno, regado con crema y crujientes de chocolate