Monsieur Privé en el décimo quinto aniversario del restaurante japonés Shibui de Barcelona (2000/15)

Con el cambio de milenio y ante la terrible amenaza, del ya olvidado, "Efecto 2000"el empresario catalán Jordi Magester hizo realidad un sueño, desarrollar en la Ciudad Condal su ideal de restaurante japonés, un espacio donde poder disfrutar de la mejor comida tradicional y evolucionada del Japón en un entorno exclusivo que casara con el espíritu abierto y cosmopolita de la zona.

Tras llevar a cabo un exhaustivo estudio de mercado y evaluar las deficiencias y las carencias de la oferta gastronómica local, elaboró un cuidadoso plan de negocio donde desarrolló una fórmula de éxito factible que escapase de moda alguna y huyese de toda tendencia imperante en aquel momento. Así fue como nació"Shibui", un novedoso restaurante de alta cocina japonesa que abrió por primera vez sus puertas hace ya quince años en la zona alta de Barcelona y que gracias al exquisito gusto de la interiorista Susana Ocaña se ha convertido en un punto de encuentro obligado de rostros conocidos y celebridades internacionales.    
----
Considerado un espacio gastronómico evolutivo y en expansión, de la mano del célebre y reconocido maître Jose Luis Sicilia se ha lanzado una nueva linea de coctelería de autor elaborada a partir de una base de sake que encandila a todo aquel que se anima a probarla. Por el momento su ya famosa sangría de cava y sake Shibui, sus sake tonics o sus mojtos de sake son ya conocidos por todos los asiduos y amigos del Shibui.
------
De su completa carta nos sugieren dar comienzo con un variado entrante de brochetas. 

La kushiyaki de buey wagyu destaca por su agradable y suave sabor en el paladar y original contraste de texturas. 

El yakitori de pollo sorprende por la melosidad de la carne y su muy acertado punto de cocción.

La hotate kushiyaki de vieiras va más allá y su sabor a mar abre paso a un nuevo juego de sensaciones.

La salsa actúa a modo de nexo de unión entre los tres tipos de carnes presentados, reduciendo y difuminando sutilmente el contraste de sabores.
----

Tras reeducar los cinco sentidos a la supremacía y la solemnidad de la mejor cocina japonesa con un entrante de excepción, nada mejor que dar paso al primer plato.

Ante la incertidumbre de no saber que pedir cuando todo es más que apetecible, se nos recomienda probar el solomillo de buey wagyu al estilo de Kóbe a la brasa.

A la espera de que el plato alcance la temperatura óptima para ser servido, el camarero añade como anécdota personal el trato de lujo que reciben los bueyes en las granjas donde son criados. Lejos de lo que muchos puedan pensar, viven a cuerpo de rey siendo tratados con sumo cariño y esmero, dándoles de beber cerveza a volonté y poniéndoles cada día una selección con las mejores piezas de música clásica de la historia, obteniendo como resultado una de las mejores carnes que existen a día de hoy en el mercado.
-----
Vislumbrados por la extensa selección de más de 50 piezas que forman la lonja de este templo de la cocina japonesa, se presenta un plato de sushi variado compuesto por las piezas más representativas de la casa y algunas de las novedades de la carta. 

Todo está realmente delicioso. Ante este despliegue de maestría y buen saber hacer, duele hasta lo más profundo del alma no poder terminarse el plato.
----- 
Como acompañamiento principal debería de ser obligado pedir el tártar de toro con caviar.

Se carecen de palabras y términos específicos para describir, si no se prueba, esta delicia de mar. 

Su presentación actúa a modo de alegoría visual donde el equilibrio lo rige todo en una composición sublime de ingredientes, texturas y color donde no hay cabida alguna a la improvisación y donde todo está dispuesto con sumo cuidado para que todo resulte perfecto.

Siguiendo el ritual de la degustación de un tártar, se remueve todo para que cada ingrediente se impregne bien en la salsa de soja, tras esperar unos minutos el placer está servido.

Con el primer bocado es inevitable no cerrar los ojos y trasladarse a una paradisíaca playa de ensueño. El suave aroma a mar arropado por un manto de especies, combina en armonía con el resto de ingredientes dando lugar a un sabor homogéneo, pero a su ver repleto de pequeños matices, que estallan en el paladar a medida que se saborea la totalidad del conjunto del plato.
-------
Como toda hazaña épica o buen cuento de hadas que se precie, este llega a su fin con un postre de ensueño, a la altura de los paladares más exigentes, que despertará al poeta haiku que todos llevamos dentro.

El choko yuzu es una mousse de chocolate con cítrico japonés decorado con una cobertura de té, cuya presentación recuerda a la de un kaki / palo santo tras ser recolectado en otoño. 

Como si de un éclair se tratase, fugazmente su sabor envuelve al comensal con un intenso halo de contrastes y sensaciones.

(Agenda de Louis Vuitton, Pluma estilográfica de Montblanc, Broche de Chanel)