Monsieur Privé presenta The Paella Club Barcelona

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Que la dieta mediterránea gana cada día más adeptos es algo que todos sabemos, su rica y variada oferta en nutrientes la convierte en una de las más sanas y equilibradas del mundo. Con la globalización ya no existen fronteras y a cualquier hora del día podemos disfrutar de todo tipo platos, indistintamente de su procedencia. Bajo estos parámetros, teniendo en cuenta estas premisas y siguiendo la estela del éxito cosechado en otras capitales del mundo como París o Nueva York, nace en BarcelonaThe Paella Club, un nuevo y revolucionario espacio gastronómico en cuyos fogones se rinde culto a uno de los pilares de nuestra gastronomía patria, la paella

De la mano de Alex Betolaza y Alex Villar nace un revolucionario y novedoso punto de encuentro, donde los fervientes apasionados y admiradores de este manjar podrán descubrir de primera mano todos los secretos y trucos que envuelven a una de las máximas expresiones arroceras del mundo. Sin pretensión alguna de convertirse en un restaurante más de los muchos existentes en la ciudad, The Paella Club dota al comensal de todas las herramientas necesarias para convertirlos en verdaderos expertos en la materia, a la hora de preparar cualquiera de las muchas variedades existentes junto a sus múltiples variaciones.
Acudiendo al unísono a la llamada de nuestra gran amiga Lorena Madurga, nos dirigimos hasta el número cinco de la calle Doctor Dou de Barcelona para asistir a una de las másters class que se imparten a diario en The Paella Club. Bien sea sólo, en pareja o en grupo, hasta un total de 25 personas podrán disfrutar a la vez de una experiencia única donde poder cocinar de forma conjunta distintos tipos de paella que posteriormente se saborearan tranquilamente en la mesa a modo de pequeña competición.  Por parejas, tras lavarnos las manos, Alex Villar da el pistoletazo de salida a una experiencia única y sin precedente, orquestando al grupo mientras Alex Betolaza ejerciendo de perfecto anfitrión, se asegura de que nuestras copas permanezcan llenas en todo momento. 
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En su justa mesura, cada ingrediente se encuentra dispuesto en pequeños recipientes en las cantidades exactas, listos para ser utilizados. 

El primer paso consiste en marcar la carne, durante un par de minutos. Vuelta y vuelta se dora para que una vez en el horno alcance su punto óptimo de cocción. 

Seguidamente se carameliza la cebolla y se añade el ajo picado en pequeños trozos. 

Acto seguido se añaden las setas deshidratas y los espárragos verdes mientras se fríen a fuego lento. Una vez alcanzan su punto óptimo se condimenta la mezcla con pimentón y azafrán.

Más tarde se añade el arroz de la variedad bomba junto con el caldo. Una de las curiosidades del arroz es que tan sólo absorbe la sal durante sus ocho primeros minutos de cocción. Pasado este tiempo tan sólo se sala el sofrito, corriendo el riesgo de que el arroz quede soso.

El último paso consiste en introducir la paellera en el horno durante quince minutos a unos 200 grados. 
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Mientras se cocinan nuestras paellas a fuego lento en el horno, tomamos asiento en la mesa y damos comienzo con los entrantes, una suculenta escalibada de verduras kilómetro cero acompañadas con un crujiente pan de vidrio con tomate restregado y aceite. Entre risas y confidencias pasa el tiempo, el temporizador suena y una a una degustamos las ocho variedades preparadas. En riguroso orden y sin jerarquía alguna, emitimos nuestro veredicto mientras aguardamos expectantes al postre, una deliciosa crema catalana artesanal precedida de un granizado de lima, limón y ginebra con el que limpiar nuestro paladar. 

Tras nuestro último bocado,decimos adiós, despidiéndonos con un fuerte abrazo mientras agradecemos a nuestros anfitriones su invitación. 
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