Monsieur Privé en el nuevo Restaurante Tendiez del renovado Hotel Pullman Skipper de Barcelona

-----
Una ciudad cosmopolita, plural y abierta como Barcelona permanece siempre en continúo movimiento, reinventándose así misma, sin perder nunca su esencia. Cuando lo cree conveniente, se adapta a los nuevos tiempos y gustos imperantes, tanto de locales como de extranjeros. Esta misma filosofía de pensamiento en positivo se la aplica el renovado Hotel Pullman Skipper de Barcelona con todas y cada una de sus instalaciones. Fiel en todo momento a su naturaleza y a sus principales señas de identidad, da la bienvenida a una nueva etapa en la que el pasado actúa a modo de catalizador entre el presente y el futuro. Algo que sabe muy bien Marcos Bolaños, chef assistant de José Sánchez, el chef ejecutivo del Restaurante Tendíez, la nueva apuesta gastronómica del hotel. 
---------el 
Enmarcados por una nueva atmósfera, obra del estudio de arquitectura Factoría Uda, nos trasladamos a un nuevo espacio mucho más acorde a nuestro tiempo y al nuevo perfil de huésped / comensal de la zona. De su cocina sorprende muy gratamente como abraza al pasado y la tradición, haciéndolos suyos mientras al mismo tiempo da la bienvenida al futuro a través de platos típicos de la cocina catalana que reinventa estéticamente con rigor y acierto.

Mientras nos toman nota somos agasajados con una suculentas croquetas de bogavante. Qué decir de su aroma, textura y sabor. Nada que por el nombre no pueda deducirse, sin antes salivar más de lo debido cual perro de Pavlov al sonar su campanilla. De su completa carta de cócteles me decido a probar el Midori Sour, un dulce combinado con sabor a piña, naranja, pétalos de rosa y clara de huevo de poética presentación.  
Cocina típica catalana con guiños al mediterráneo sin pretensiones ni artificios. Su elaborada carta destaca por la variedad de un producto fresco, próximo y de calidad. Una sublime puesta en escena se encarga de hacer el resto elevando sus platos a la categoría de pequeñas obras de arte.

Para poder hacernos una idea más aproximada de su cocina, nos decantamos por un menú degsutación cuyo pistoletazo de salida es dado por una generosa ración de jamón ibérico de bellota "Reserva Personal" con coca de pan tostada, tomate de colgar y aceite de oliva virgen extra. Como en cualquier buena ópera que se precie, esta también consta de varios actos. El segundo lo co-protagoniza un milhojas de berenjena con boquerones marinados a los frutos rojos con confitura de pera y escalibada confitada con un macaron de queso Tou de Til·lers, aguacate a la sal y trufa de verano. Una presentación armónica y equilibrada nuevamente pone de manifiesto la belleza de lo efímero. 
-----
Nuestra ópera gastronómica continua y casi sin darnos cuenta se abre de nuevo el telón para dar comienzo un nuevo acto.

En esta ocasión se pone en evidencia una clara pasión por la cocina asiática en una perfecta armonía, sin jerarquías, con algunos de los ingredientes de proximidad más típicos de la zona.  

(1) Gyozas rellenas de costilla de ternera ahumada (2) Patatas bravas rellenas (3) Rollitos de primavera de atún envueltos en pasta brisa con vinagreta vegetal y judías de Sant Pau (4) Gambas al ajillo.
El broche de oro final es puesto por su suculenta selección de postres. 

Siendo incapaces de decantarnos sólo por uno, pedimos dos con la intención de saciar nuestra terrible gula. 

Primero compartimos un juego de texturas de chocolate compuesto por helado, brownie, crema y praliné seguidos de unas trufas heladas de chocolate blanco con fruta de la pasión y helado de cerezas. Todo un espectáculo digno del mejor aplauso al unísono. 

Sin más preámbulo nos despedimos no sin antes agradecer a todo el equipo del restaurante su excelente trato e impecable servicio.  
----