Monsieur Privé en la consulta de la prestigiosa Dra. Mercedes Quintillà (C/ Calvet, 83 Barcelona)

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Quienes amamos el buen comer, los excesos culinarios y demás liturgia de carácter hedonista que acompaña a cualquier encuentro de claro trasfondo gastronómico, cada vez recurrimos a más excusas para retrasar la cuenta atrás a la hora de dar el pistoletazo de salida a la tan temida operación bikini. Unos prefieren comenzar la dieta un lunes, otros a principios de año y cada vez más, entre los que me incluiría a mi mismo, los que no ponen el punto y final hasta que desaparece la última tableta de turrón que sobró de la Navidad. Lo que si puedo decir a favor nuestro es que cuando decidimos someternos a una dieta de carácter estricto, queremos hacerlo libres de carga, sin remordimientos de conciencia y sin convivir diariamente con la tentación. De haber buena voluntad y predisposición a llevar una vida sana y equilibrada la  hay, aunque en la praxis la línea divisoria que separa lo permitido del pecado sea cada día más fina y fácil de traspasar.

Harto de productos eficaces pero de considerable efecto rebote y cansado del típico marketing vacío que lo acompaña, decidí caminar en búsqueda de un profesional cuya filosofía y ética se complementase con mi personalidad y disciplina. De ese modo llegué hasta la web de la Dra. Mercedes Quintillà, su larga trayectoria y considerables casos de éxito, junto con su excelente prestigio y reputación, me ayudó a dar el gran paso a la hora de ponerme en sus manos y concertar día y hora con ella en L'Atelier d'Estètica, su nueva clínica de la calle Calvet de Barcelona.

Debo de reconocer que dar este paso para muchas personas, entre ellos yo mismo, supone aventurarse en un camino largo y duro pero de final feliz. Sin más preámbulo llegó el gran día, teniendo lugar la primera visita. Ese one-to-one en el que aunque el que pague mande, no se libra de la reprimenda de rigor por no haber puesto fin antes, a una vida repleta de sedentarismo y excesos.
Al sentarme frente a ella en su despacho, sentí paz y tranquilidad. Poco a poco mis miedos se fueron disipando. Noté como su mirada me decía: "-Tranquilo, no pasa nada, estoy aquí para ayudarte!" Sus ojos azules, intensos como el mar, me abrieron la puerta hasta llegar al corazón de una persona, cuya actividad profesional se centra, principalmente, en generar paz y bienestar a quienes confían en ella. Tras rellenar un completo y extenso cuestionario acerca mis hábitos alimenticios pasamos a otra sala, un espacio que afortunadamente distaba mucho de sala de torturas que tenía en mente a priori.
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Otro de los aspectos que me inspiraron más confianza a la hora de elegirla fue su constante formación y el hecho de ser pionera en el uso de la tecnología más revolucionaria del sector. Una vez colocada la típica bata azul de hospital, me hizo subir encima de una plataforma giratoria, nada más y nada menos que un escáner 3D que nos mostraría objetivamente tal y como es verdaderamente mi cuerpo, ya que en muchas ocasiones la percepción subjetiva que tenemos de nosotros mismos nada tiene que ver con la realidad. Como resultado, el ordenador muestra una replica en 3D de mi cuerpo donde aparece un completo análisis sobre mi metabolismo, indice de masa corporal, contornos, volúmenes, tipo de sobrepeso y otros aspectos técnicos que escapan a entendimiento y que más tarde ella, muy amablemente me explica. La experiencia es realmente aterradora, en el sentido más motivacional de la palabra, porque en la mayoría de casos es la primera vez que una persona puede verse 360º en 3D y es cuando verdaderamente uno se da cuenta de que nuestra percepción no tiene nada que ver con la que tienen los demás.

El siguiente paso fue trazar un objetivo y realizar una dieta personalizas que combinada con actividad física intensa, me ayudase a bajar de peso en función de mi metabolismo basal. Debo de reconocer que me costó un poco concentrarme tras haber podido visionarme desde ángulos que nunca antes lo había hecho, era como redescubrir mi cuerpo y quien soy. La vista que acababa de tener sobre mi nada tenía que ver con la imagen mental que hasta ese momento había tenido. Ello me motivó a la hora de acelerar ese cambio y reconducir mi vida de forma positiva.

Dicho esto tan sólo puedo añadir que con mucha fuerza de voluntad, constancia y gracias a la inestimable ayuda de la Dra. Quintillà pude bajar de peso 22kilos en 6 meses, se dice pronto teniendo en cuenta mi carácter y lo que disfruto con una buena mesa. En pocos días pasaré a la siguiente fase, poco más puedo añadir. Prometo manteros informados!

Para más información: L'Atelier d'Estètica - 932417713