The City Restaurant Grand Hotel Central Barcelona
Nuestra cultura está repleta de escenas cotidianas con un claro y socialmente sutil trasfondo gastronómico que en un sinfín de ocasiones empleamos como excusa para vernos, reencontrarnos, dejarnos llevar y disfrutar.

Para ello no se me ocurre un lugar más idóneo que el City Bar & Restaurant del Grand Hotel Central de Barcelona. Situado en la céntrica y bulliciosa Vía Laietana, destaca con creces y con nota por encima de la media de la oferta de la zona por su carácter exclusivo, su discreción y su elegancia intemporal.

Definiendo su cocina como honesta y sin complicaciones, este bistró mediterráneo con acentos cosmopolitas, promueve un producto de temporada y de alta calidad, elaborando platos en su punto óptimo de cocción, repletos de matices. De la mano de Alberto Vicente, chef residente del espacio, damos el pistoletazo de salida y nos adentramos en una completa experiencia gastronómica, maridada con la mejor selección de vinos locales y los originales cócteles de autor de Manel Vehí, bartender del hotel.
Como entrantes para compartir nos decantamos por un clásico de la gastronomía de nuestro país, las croquetas de pollo asado. Crujientes por fuera y melosas por dentro, desde el primer bocado nos trasladamos a nuestra infancia rememorando las comidas de los domingos en casa de la abuela. La crema ligera de pescado de roca y tempura de mar nos sorprende muy gratamente por su textura gelatinosa en yuxtaposición al crujiente de la tempura del cangrejo nómada y las gambas. Su intenso sabor amor evoca al verano, al sol, al mar y a la más pura esencia del mediterráneo. Los raviolis de pollo del Prat con calabaza y rebozuelos desprenden un delicioso aroma que invitan más que a saborearlos a devorarlos de un sólo bocado. La pasta fresca con la que se elaboran es cocinada cada mañana para que llegado el momento de ser servida se encuentre en su punto óptimo de cocción.
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De su completo abanico de carnes nos decimos por la pluma de ibérico y las álbondigas de pato con foie gras y peras. De la pluma destacar la jugosidad de su carne cocinada al punto y su acompañamiento, un delicioso puré de calabaza con crujientes de patata. Para describir las álbonidigas nos faltan palabras para plasmar el preciosista juego de contrastes que en armonía se integran al unísono dentro de una orquestada  melodía.

Como era de esperar los postres supieron estar a la altura, superando nuestras expectativas, tanto en presentación y originalidad como en sabor. El pastel de queso y frutos rojos acompañado de helado artesanal de fresa presenta un tamaño y formato óptimo para compartir del mismo modo que los originales buñuelos rellenos de chocolate. Los apasionados del dulce encontrar una gran gama de postres con los que saciar la más temible de las gulas.

Sin nada más que añadir, el City Bar & Restaurant es uno de esos restaurantes imprescindibles de obligada peregrinación a los que hay que ir al menos una vez en la vida.
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