Monsieur Privé en la ceremonia de la entrega de la II Edición de los Premios "Codorniu Ars Collecta".

En 1898 Raventós Codorniu, la segunda productora de cava más importante del mundo con presencia en más de 90 países y la séptima empresa más antigua de la historia, aún en activo, marcó un importante punto de inflexión dentro del campo de la publicidad, organizando el primer concurso de cartelería de la historia. Una iniciativa que con éxito aunó el talento de algunos de los artistas más consagrados de la época con el arte y la cultura. Un revolucionario llamamiento artístico, cuyas propuestas ayudaron a dar a conocer esta denominación de origen y promover su consumo. 125 años después, bajo la dirección general de Sergio Fuster, actual CEO de Raventós Cordoniu, se decidió retomar este proyecto con una segunda edición bajo el nombre de “Codorniu Ars Collecta”.

El pasado viernes 28 de octubre, La Cava Gran, nave central del complejo proyectado por el célebre arquitecto modernista catalán Josep Puig i Cadafalch entre 1902 y 1915, declarado Monumento Histórico y Artístico Nacional en 1976, fue nuevamente el escenario elegido para revelar el fallo del jurado. Una comitiva formada por profesionales de la talla de Ainhoa Grandes, Presidenta de la Fundación MACBA, el artista Antoni Muntadas, Stein Olav Henrichsen, Director del Munch Museum de Oslo, Emilia Ferreira, Directora del Museo Nacional de Arte de Chiado, Alessandro Allendi, Editor jefe de Il Giornale dell’Arte, Pati Nuñez, consultora de arte, arquitectura y comunicación y Sergio Fuster, CEO de Raventós Codorniu.

Sorprendentemente, pese a los tan sólo dos meses de inscripción, se llegaron a recibir más de 300 obras inéditas, procedentes de todo el mundo, presentadas en todo tipo de soportes y formatos. Sin duda, conmueve comprobar que aún a día de hoy, casi siglo y medio después, el interés aún perdura. El galardón dotado de una cuantía de 10.000 euros, fue a parar a manos Antonio Domínguez, un almeriense, sevillano de adopción, cuya obra “Momentos Codorniu” sintetizó con acierto, la esencia del espíritu de la filosofía de Raventós Codorniu a través de una propuesta enérgica y vibrante, de clara inspiración cubista, realizada en soporte digital en homenaje a la iconografía típica del folclore andaluz de los años 50’s y 60’s.