De la mano de los hermanos Ricard y Gemma Grau, propietarios de
las Joyerías
Grau en Barcelona (Av.Diagonal, 538), Sabadell, Blanes y Lloret de Mar,
distribuidores oficiales de firmas de lujo como Cartier, Rolex o Tudor,
nos adentramos en lo más profundo de su fascinante universo creativo. Un
recorrido por el corazón de su taller, fragua en la que se crean artesanalmente
todas y cada una de sus piezas. Un espacio cuyo acceso se reserva tan sólo a
unos pocos. Allí, concentrado con sus cinco sentidos, nos recibe uno de
sus maestros joyeros. Abstraído por completo de la realidad que le envuelve,
mientras da forma a una de las piezas que conforman la colección de la joyería
del próximo año. Claro, conciso y directo, aunque algo nervioso, nos explica
todo el proceso que se sigue a la hora de crear una joya. Desde el boceto hasta
su posterior venta. Pese a que se trata de un oficio que conlleva mucha
entrega e implica una gran dedicación, confiesa que después de toda una vida volcada
en esta profesión, sería incapaz de dedicarse a otra cosa. Afirmación que asevera
más allá de las palabras, corroborándola con una mirada, más brillante que el
diamante de seis quilates que pule y sostiene entre sus manos.
En el primer piso, con un elegante traje chaqueta color blanco, nos recibe dándonos la bienvenida Gemma Grau, propietaria del establecimiento y anfitriona de la velada. Atenta y muy cercana, comparte con nosotros, algunos de los aspectos más destacados de su trayectoria. Gemóloga y periodista de profesión, para ella la comunicación juega un papel fundamental a la hora de transmitir y crear un sólido vínculo emocional con su clientela. Al darse cuenta de la llegada de los primeros invitados, una nutrida selección de medios de comunicación locales y algunos de sus mejores clientes, se disculpa con nosotros, invitándonos a sentir como en casa, minutos antes de dar comiendo la presentación. Un desfile de moda, firmado por el diseñador cordobés Manu García. Como si de un pase de salón, al más puro estilo de los años 40's se tratase, cada maniquí desfiló sosteniendo un número, no sin antes ser anunciada, al irrumpir en escena, luciendo cada uno de los modelos. Algunos de ellos con nombres tan evocadores y sugerentes como "Noctís", "Azalea", "Amapola", "Dalia", "Halfeti" o "Zafira". Una acertada elección para quienes busquen joyas atemporales.
Tras el carrusel final, un aplauso al unísono fue el encargado de
poner el broche de oro al encuentro, antes de dar comienzo el posterior cóctel.
(Imágenes cortesía de Joyería Grau y Monsieur Privé).


