Monsieur Privé visita la Factory Shop de Perlas Majorica en Manacor (Mallorca - Parte I / 2 2017)

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Invitados por la prestigiosa firma de perlas españolas Majorica nos desplazamos hasta la mágica isla de Mallorca para conocer de primera mano todo el proceso artesanal que se esconde detrás de cada joya. Con sumo cuidado entre gestos de complicidad y cierto recelo, sus maestros artesanos nos revelan algunos de los secretos mejor guardados de estas ya míticas y únicas a día de hoy, piezas de alta bisutería, con presencia en los cinco continentes, haciéndonos partícipes de su ya legendaria historia.

Sobre una pequeña colina de la población de Manacor, cual castillo sobre su reino, enmarcada por unas privilegiadas vistas de excepción, se encuentra la Majorica Factory Shop, un lugar donde poder soñar despiertos y deleitarse admirando algunas de las más bellas piezas producidas por la marca. Para aquellas personas que seáis fieles seguidores de la firma desde hace varias generaciones, comentaros podréis encontrar descuentos de hasta el 50% sobre su precio de venta al público y que al mismo tiempo podréis llevaros a casa un pedazo del legado de una de las diez firmas españolas más renombradas del mundo.   
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Nuestro recorrido por las instalaciones da comienzo con un poco de historia, la justa, según ellos para no aburrir ni abrumar a sus visitantes y que al adquirir o al ponerse alguna de sus piezas, por segundos puedan trasladarse a un tiempo pretérito de esplendor y gloria a título de embajadores de honor de la casa.

De la mano de Eduard Heusch senior viajamos atrás en el tiempo hasta llegar al viejo París de 1890, ciudad donde constituyó la "Societé de Perles Indes" un paraguas empresarial desde el que poder comercializar las primeras perlas orgánicas del mundo. Cinco años más tarde en 1895, registraría la primera patente mundial en fabricación de perlas artificiales. Todo un logro y una gran revolución en una época en la que escaseaban e incluso eran más caras que los diamantes. Poco después, en 1905 junto a la inestimable ayuda de su hermano Karl Heusch, abrieron sus dos primeras fábricas en España, una en Palma de Mallorca y otra en Manacor por su proximidad al mar y buena comunicación. Su labor fue viento en popa a toda vela y el boca a boca hizo el resto. Su excelente calidad e impecable acabado les hizo traspasar el charco hasta llegar en 1917 a la Quinta Avenida de Nueva York para abrir su segunda sede, lugar en el que aún a día de hoy permanecen. La gran demanda de los años 20 les obligó a contratar a más de 50 sopladores, decenas de maestros artesanos y más de un centenar enfiladoras sin contar las 240 máquinas que funcionaban a pleno rendimiento.  
En 1937 Eduard Heusch muere y su hijo hereda su imperio asumiendo las riendas del negocio. Pese al contexto de guerra, crisis e incertidumbre que le acompañó, la empresa supo salir a flote e incluso mejoró su producto substituyendo el vidrio soplado por opalinas, hecho que ayudó una década después en 1953 al director químico de los laboratorios, el húngaro Geza Solt, a descubrir la fórmula secreta que aún a día de hoy se utiliza para recubrirlas. Por lo poco que pueden contarnos, se trata de una reformulación que data del siglo XVII en la que se emplea un extracto de guanina procedente de las escamas de algunos peces como la sardina o el boquerón, siendo la encargada de inferirle ese brillo y textura nacarada que las caracteriza. 

En los revolucionarios años 60 se producían 220.000 unidades diarias llegando a una producción anual de 24 millones de piezas de las cuales se desechaba un 30% en su control de calidad con el fin de ser simplemente los mejores, actitud que les llevó a experimentar y combinarlas con otros materiales como la plata de ley 925/00 tal y como se recoge en los informes de la época de la Organización Europea de Perlas Majorica, institución que fundó para llevar un mejor control de la producción y posterior distribución a nivel mundial. Más recientemente en los años 70, la mecanización ayudó a agilizar todo el proceso de producción, reduciéndolo a una duración de tan sólo 15 días en contraste con los varios años que son necesarios para obtener una perla de forma natural. Tras abrir su departamento de I+D poco a poco se convirtieron en la única empresa del mercado en fabricar perlas artificiales de idéntico aspecto al de las naturales.  
En los talleres, con destreza y concentración las hábiles manos de los maestros artesanos que aún a día de hoy perpetúan este noble arte nos revelan en riguroso directo como se fabrican estos codiciados objetos de deseo. 

Todo parte de la materia prima, varillas de vidrio que se sopla al mismo tiempo en el que se le va dando forma con el fuego. 
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Tras darles un primer baño bajo la solución  orgánica con base de guanina, son aplastadas con el fin de obtener una mezcla homogénea en la que se funda el vidrio con la mezcla.

Tras limpiarla de todo tipo de impurezas con un paño de algodón son "maquilladas" con un polvo secreto y tras dejarlas secar, se les vuelve a dar forma de esfera. Pasadas unas horas ya se avistan los primeros resultados y en la mayoría de casos se obtienen perlas ya directamente para engarzar. 
Con ritmo, destreza y solemnidad, como si de una danza ancestral se tratase, las enfiladoras hilan ristras de perlas que tras pasar el control de calidad se convierten en maravillosas joyas de ensueño.

De todo el proceso destacar su empaque, cada vez que una joya es colocada delicadamente dentro de su estuche se cierra un ciclo. Nos comentan que muchas veces especulan e imaginan sobre la persona que las lucirá tras adquirirlas y que cada vez que van por la calle y ven que alguien las lleva, les inunda un profundo sentimiento que cabalga entre la emoción y el orgullo. 

Dicho esto tan sólo nos queda dar las gracias al maravilloso equipo de comunicación de Majorica en España por su inestimable y profesional ayuda y a Majorica por abrirnos las puertas de su casa y compartir con nosotros la magia que emana de su universo. 
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Monsieur Privé en el Restaurante Caelis de Romain Fornell del Hotel Ohla Barcelona (1* Michelin)

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Tras asumir la dirección gastronómica del exclusivo Hotel Ohlà Barcelona y trasladarse desde el Hotel El Palace, el célebre chef Estrella Michelín, Romain Fornell reabre las puertas de su Restaurante Caelis ofreciendo una completa oferta con la que deleitar a sus fieles incondicionales y seducir a nuevos adeptos.

Manteniendo su esencia y principales señas de identidad, reorganiza los códigos de su filosofía creativa proyectando un nuevo universo de sensaciones donde tradición y vanguardia van de la mano, explorando el génesis de un legado vinculado a toda una vida dedicada a una pasión, la cocina. Acuñando la más pura y solemne acepción del lujo concibe un espacio de estilo contemporáneo, íntimo y elegante con capacidad para 38 comensales, divididos en dos ambientes, el de la sala (24 pax) y el de la barra (14 pax). Siendo el primero un punto de encuentro obligado para aquellos a quienes les apasiona la alta cocina y buscan al mismo tiempo la paz que ofrece un entorno armónico, discreto y selecto donde poder enmarcar escenas y episodios de sus vidas, celebrando reuniones con clientes, familiares o amigos o tan sólo reivindicar, desde lo más regio del hedonismo, lo bello que es vivir y el segundo un lugar, hasta ahora inaccesible en cualquier establecimiento de esta categoría, donde se hace participe al comensal de todo el proceso de elaboración y emplatado que hay detrás de cada receta antes de poder disfrutarla con los cinco sentidos. 
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Nada más llegar la encantadora Anna Ivanova nos recibe con una hermosa sonrisa y con un dulce timbre de voz nos conduce hacía nuestros asientos, preocupándose de que no nos faltase de nada en ningún momento y asegurándose de que todo fuese de nuestro agrado. Dado que en otras ocasiones ya habíamos vivido la experiencia que se vive en la sala, en esta ocasión teníamos reservados dos asientos de honor en la barra. Desde nuestra privilegiada situación pudimos ver las salidas de todos los servicios de la jornada y avistar, sin perder detalle, como el fantástico equipo que conforma la cocina, trabajaba con pasión y entusiasmo, preparando cada uno de los platos. 

La barra, de estructura sólida y estética neoclásica, fue construida en inmaculado mármol blanco de Carrara traído expresamente de los Alpes Apuanos  y sobre ella compiten en armonía y sin jerarquía alguna, el resto de menaje visible expuesto: una elegante cubertería perteneciente a la colección Mood de la joyería Christofle de París presentada sobre un original estuche de formato oval, unos racionalistas servilleteros, también de Christofle, unas lámparas modelo Hart Court diseñadas por Philippe Starck para la prestigiosa firma cristalera francesa Baccarat y manteles y servilletas de algodón con ribetes bordados en hilo de oro. Sin lugar a dudas un completísimo ejercicio de estilo donde se postula a favor de una definición de lujo contemporáneo sin excesos que huye de la ostentación y aquello que pueda resultar superfluo, acorde al ritmo de vida de nuestro tiempo.

A los pocos minutos, con ilusión, emoción y alegría, aparecía ante nosotros la maravillosa Carla Rodríguez dándonos la bienvenida y agradeciéndonos una vez más nuestra visita. Tras comentarnos las múltiples opciones de las que disponíamos para elegir, nos presenta al resto del nuevo equipo, dando así el pistoletazo de salida a nuestro extraordinario ágape culinario. Del amplio abanico de posibilidades elegimos el Menú Degustación Terra y Mar, Verano 2017, compuesto por amuses bouches, 3 entrantes, 2 platos principales y 3 postres
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Sin más preámbulo se retira cediendo el testigo al chef Javier González, jefe de cocina del Caelis. Tras las pertinentes presentaciones de rigor y ganarse en pocos segundos nuestra confianza, nos explica detalladamente en que consiste nuestra opción de menú y que ingredientes componen cada plato.

En cuestión de segundos entra en escena el sommelier Alejandro Icart presentándonos la selección de vinos que había elegido para maridar nuestro menú. Pese a su demostrado dominio y profesionalidad siempre antepone el criterio y los gustos personales de cada cliente a los suyos a la hora de llevar a cabo su selección final. Entre risas y confidencias nos cuenta que la bodega alberga más de 300 referencias y nos relata con todo tipo de detalles la historia que se esconde detrás de cada vino que nos sirve.
El primer aperitivo es presentado sobre una pulida lámina de madera de roble y una sección de culata de vidrio de una botella de champán. La aceituna verde con anchoa es concebida a modo de tapa para dos, acompañado de huevas de salmón para él y de huevas de salmón con esferificación de mostaza de Dijon para ella.

El protocolo marca que primero se coma la aceituna, de aspecto frágil pero intenso sabor, su eclosión entre la lengua y el paladar constituye una explosión  de intenso sabor en estado líquido de donde emerge el más puro sabor a mar. Las mini tartaletas ayudan a prolongar un conseguido efecto marino, trasladando al comensal a una de nuestras paradisíacas playas del Mediterráneo
La vichyssiuse de hinojo con botarga es servida sombre un cubo de hielo que ayuda a mantenerla a una temperatura óptima y constante mientras se toma.

La fina hoja de tinta de calamar constituye ya uno de los clásicos más aclamados de la carta. Su sofisticada presentación, sobre una estructura metálica de oro tornasolado, ayuda al comensal a concebirla como una escultura efímera con la que alimentar el espíritu.

El gofre de patata ligera con ventresca de atún y cristal de soja sorprende por el sinfín de matices que desprende desde el primer bocado, casando a la perfección la yuxtaposición de sabores de los ingredientes empleados.

El bocadillo de sardinas seduce por su elegancia, feminidad y efectismo encubierto. Siendo horneado como si de merengue se tratase, la masa es deshidratada, hecho que provoca que se deshaga en nuestro paladar al ponerse en contacto con la saliva, haciéndolo desaparecer casi como por arte de magia y quedando tan sólo la rillete de sardina con nabos en nuestra boca.   
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El primer entrante, una ensalada de ostras Joël Dupuch, flores, granizado de mar y vapor de citronela, cautiva y sorprende a partes iguales por la magnificencia de su puesta en escena y el efectismo de la misma. Servida cubierta de una fina campana de cristal a la que le envuelve una intensa nebulosa de aromas, da paso a un universo de matices subacuáticos  cuando su humo se disipa por completo a modo de antesala de un inusitado juego de texturas.
La bullabesa de pescado de roca con rouille al azafrán rescata de las profundidades marinas el intenso sabor del pescado más característico de la zona donde habita y contrasta de forma homogénea con la suavidad de las salsas y la patata que la acompaña.

Para limpiar el paladar del sabor del pescado antes de dar paso a la selección de carnes, nos ofrecen un refrescante sorbete de célery y lima.
El mini calabacín con su flor, almendra tierna y beurre blanc al caviar se resume como un poema visual de composición armónica donde con casi orden algorítmico se alternan ingredientes de tonos fríos y cálidos.

El pan artesanal con juego de mantequillas destaca por la esponjosidad de su miga y su melosidad en formato brioche. Javier González nos recomienza comenzar por la mantequilla de romero, seguida de la de tomate y terminando con la de oliva.
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De las carnes destacamos la espectacularidad que acompaña a la presentación y emplatado del tartar de buey cortado al cuchillo con helado de mostaza de Dijón. A -197ºC se sumerge la mostaza presentada en textura cremosa y se esferifica hasta conseguir un formato granulado sólido helado que una vez escurrido se añade al plato consiguiendo un choque térmico entre los ingredientes, produciendo vapor helado.
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El pichón de Araíz como un civet y piel crujiente sorprende muy positivamente por la melosidad de su carne y por la historia que hay detrás de su guarnición de guisantes tiernos de Vic traídos expresamente del huerto privado del hijo de Santi Santamaría. Esta variedad de guisante tan sólo florece dos semanas al año y ello lo convierte en un codiciado ingrediente de temporada al alcance de tan sólo unos pocos.
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El postre ayuda a que afloren los más puros, nobles y bellos sentimientos de nuestra niñez, ya por muchos olvidados con el paso del tiempo, llevándonos a un estado de permuta con nuestro alma.

La cereza de cristal y almendra tierna es elaborada de forma totalmente artesanal por Eddie Arteaga y su equipo de magníficos reposteros mediante la técnica de la lámpara caliente. Tras alcanzar la temperatura óptima, el caramelo alcanza un estado en el que su manipulación se torna mucho más cómoda y fácil y permite ser moldeada al gusto. Belleza efímera en el más literal de los sentidos ya que debe destruirse con una cuchara de Christofle para dar paso al universo de sabores y sensaciones que alberga latente en su interior. La crema de almendra tierna se compenetra muy bien con el trío de texturas de cereza que le acompañan: reducido, compota y cereza natural sin hueso. Un estudiado caos donde cada color, textura y sabor sabe a la perfección que función tiene en esta partida sensorial. Ante tanta belleza uno no puede evitar dejar constancia de ellos haciéndose un selfie con el plato.

Los petit fours servidos durante el café abruman por su sutileza y precisión, nadie se imagina la de horas de trabajo que hay detrás de cada uno de ellos. Bombones que recrean paisajes o mini helados de concentrado de frutas componen este hermoso ramillete con el que poner el broche de oro a esta sensacional experiencia.

Desde Monsieur Privé queremos dar las gracias a Romain Fornell y a todo su maravilloso equipo por el magnifico e impecable trato recibido y por habernos permitido una vez poder formar parte de su onírico mundo.
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Monsieur Privé en el nuevo Restaurante Winter Garden del exclusivo Hotel El Palace de Barcelona

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Desde hace poco más de un año el chef Marc Mallasén asumió las riendas del Hotel El Palace de Barcelona como asesor gastronómico del mismo. Su genialidad y pasión por la cocina le han llevado a desarrollar un estilo de cocina propio e inconfundible con el que deleitar a los paladares más exigentes. Tras reformar y reversionar la oferta existente, su maestría y excelente saber hacer le han permitido reinterpretar, sin ningún problema, las principales señas de identidad del hotel, bajo los filtros de los códigos de su filosofía.

Prueba de su éxito es el Winter Garden, el restaurante que corona la última planta del edificio y preside la majestuosa terraza de más 1500 metros cuadrados que lo envuelve. Un viaje atrás en el tiempo donde el comensal se sumerge de pleno, viviendo en primera persona, el esplendor y la gloria de una época pretérita, ajena a la cotidianidad de nuestro día a día que en la mayor parte de lo posible, recupera el mobiliario original de principios de siglo y recurre a la vegetación autóctona de la zona para recrear una atmósfera tranquila y elegante.  
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Luminoso y diáfano, el Winter Garden se abre al público como un restaurante de alta cocina con una completa oferta gastronómica que engloba gustos y costumbres de todo tipo de culturas y comunidades, inspirándose en la típica cocina catalana. Un acierto seguro que gusta a partes iguales tanto a niños como a mayores.

Su cálida atmósfera es reforzada por una decoración de época compuesta por un mobiliario de mimbre y bambú que envuelto en suaves manteles de lino y elegantemente decorado con cubiertos y menaje de plata inglesa y una vajilla diseñada por Christian Lacroix para Vista Alegre, invitan al comensal a revivir la magia que desprende el acuñar la más pura acepción del lujo.

Sus paredes y techos, enmarcados por una celosía entramada de madera, configuran un espacio presidido por un impresionante fresco cuyo punto de fuga acentúa la sensación de profundidad del espacio, creando un efecto óptico a modo de trampantojo donde se integra a la perfección la realidad del lugar con la ficción utópica ideal representada. Un juego de espejos enmarcados con pan de oro se encargan de hacer el resto, reflejando el exterior en el interior, haciendo creer al comensal que se encuentra en un punto en suspensión en tierra de nadie.
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Su amplía y variada carta se complementa con un menú ejecutivo de medio día donde se da elegir entre cuatro entrantes, cuatro platos principales y tres postres con copa de vino, agua y café incluidos. La fórmula perfecta para sorprender a nuestros acompañantes un día de cada día sin la necesidad de recurrir a ninguna fecha especial como excusa para celebrar lo bella que es la vida.

Como entrante somos sorprendidos con un ravioli de setas de temporada con crema ligera de parmesano y shimejis confitados. No hay palabras para describir el cúmulo de sensaciones que se abren paso en el paladar tras el primer bocado. Su relleno se deshace sólo en la boca y su intensa salsa de parmesano embriaga nuestros cinco sentidos, potenciando aún más el sabor de la carne que matizan las setas. No dudéis en pedir una ración de pan recién hecho con mantequilla artesanal, incluido en el menú, con el que disfrutar aún más de vuestra experiencia.

De la selección de platos principales elegimos el arroz de rostit con botiffarra, costilla de cordero, mantequilla y parmesano (Una ración más que generosa con la que saciar la más temible de las gulas. De su presentación destaca la armonía de color reinante entre los ingredientes utilizados. Yendo más allá podría recordar a la tierra recién labrada) y la merluza asada con salsa verde, espárragos y huevo duro todo un poema visual donde el color de la esperanza lo cubre todo con su manto dando paso a un nuevo universo de sensaciones.

Siendo incapaz de decidirme tan sólo por uno de los postres, me pedí dos, dando comienzo con el éclair de chocolate con avellana, crumble y crema de helado de chocolate blanco. La esponjosidad del pequeño relámpago es atenuada por una suave y dulce crema de avellana decorada con flor de pensamiento que le otorga un toque de color sensual y voluptuoso. La crema de helado contrasta en yuxtaposición con el crumble dando como resultado un interesante juego de texturas.
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Di la orden de que mi próximo postre fuera servido junto con el té durante la sobremesa. Como segunda opción me decanté por una tarta de crema de limón con merengue, crumble y gel de yuzu. Su presentación, en consonancia con la del éclair, presentaba un paleta cromática similar donde con acierto, otros ingredientes recrean paralelamente los mismos colores.

De la carta de infusiones elegí un poleo menta con hielo, servido en una preciosa taza diseñada por Christian Lacroix para Vista Alegre, poniendo de este modo el broche de oro a una fantástica sobremesa repleta de risas, confidencias y reencuentros inesperados.

Desde Monsieur Privé queremos felicitar a todo el equipo de Marc Mallasén por el maravilloso trato recibido y a él por dejarnos formar parte de su maravilloso universo.  
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Monsieur Privé en la exclusiva Suite Arte del pintor Salvador Dalí del Hotel El Palace de Barcelona

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La figura institucional de un hotel gran lujo de la categoría de El Palace de Barcelona siempre se ha vinculado directamente con el esplendor y la gloría de la ciudad donde abrió sus puertas. Símbolos de poder, progreso y bonanza económica, representan una exitosa fórmula de negocio con la que convertir cualquier destino en un referente del que poder sentirse orgulloso bajo cualquier contexto. Prueba de ello es la confianza ciega que depositan ilustres personalidades cuando se alojan en sus habitaciones de ensueño o dan vida a sus salones.

Casi un siglo de historia da para mucho y pocos hoteles de la Ciudad Condal pueden hacerse eco de haber recibido a algunas de las figuras más emblemáticas de cada época. Fuentes históricas afirman que algunos como llegaron, se fueron y que otros sin embargo, dejaron huella. Uno de los huéspedes más queridos fue el pintor catalán Salvador Dalí, padre del surrealismo y una de los máximos representes de la historia del arte dentro del ámbito de la pintura contemporánea. Cada vez que hacía una reserva se le esperaba con ilusión, ya que con su carácter afable y excéntrico, inundaba de vida el hotel, contagiando a todos con su inagotable alegría. Como premio a su fidelidad, en la planta noble la dirección habilitó una completa suite de más de 150 metros cuadrados, bautizada con su nombre y que durante años pasaría a la posteridad como la presidencial del complejo.   
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Casi a punto de cumplir cien años, nos alojamos en la renovada Suite Arte Salvador Dalí para vivir en primera persona la magia de sentirnos celebrity por un día.

La habitación cuenta con tres accesos que desde los enmoquetados pasillos que enmarcan el perímetro del hotel pasan completamente inadvertidos a ojos de terceros, asegurando de este modo la privacidad del huésped.

Accediendo por la puerta principal se llega a través de un recibidor, que a modo de ante sala, comunica el pasillo con un completo salón comedor, con capacidad para ocho comensales y decorado al más puro estilo clásico con mobiliario original de la época, presidido por un retrato del artista. Del espacio llaman inusitadamente la atención las lámparas art decó en forma de palmera que cuelgan de los techos. Piezas únicas e irreemplazables de incalculable valor que compiten en belleza pero en perfecta armonía con sillones estilo Louis XIV, adamascados dieciochescos, una chimenea de mármol de principios de siglo y cornisas de pan de oro. A la derecha se encuentra una habitación doble de invitados completamente equipada y con baño romano propio. A la izquierda la primera puerta conduce a un pequeño baño de cortesía y la segunda a la majestuosa habitación principal, un onírico espacio donde el tiempo se detiene y la más pura acepción del lujo cobra más fuerza que nunca. Nada más llegar es inevitable no despertar al niño travieso que llevamos dentro dormido, tirándonos a la cama con dosel de madera de caoba que preside la estancia. Acostumbrados y seducidos por la elegancia del ambiente, regresamos al presente con pantallas de plasma camufladas detrás de los espejos que coronan las chimeneas, un sabio ejercicio de buen gusto y excelente saber hacer donde tradición y vanguardia van de la mano ofreciendo todo tipo de comodidades.
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El cuarto de baño data de 1919 y cuenta con una bañera de estilo romano recubierta de pequeñas piezas cerámicas que a modo de mosaico forman figuras geométricas de temática marina, otra bañera tipo jacuzzi y un completo tocador al que se accede desde un gran vestidor que comunica la habitación con el baño y el pasillo.

Cuidando hasta el más pequeño detalle, nada queda al azar, prueba de ello es la selección de amenities de la prestigiosa firma joyera Chopard que complementan la oferta. En una de las mesas auxiliares del salón, nos llama la atención una fotografía enmarcada donde aparece Salvador Dalí junto a dos modelos estiradas en la bañera y cubiertas de un sinfín de piezas de alta joyería. Un testimonio clave de las muchas excentricidades que protagonizó el artista en su suite.

Durante el desayuno nos cuentan que aquello no fue nada comparado con el día que organizó una fiesta sorpresa a su esposa Gala en la que le regaló un caballo blanco disecado a tamaño natural que hizo subir por la escalinata del hotel, tirado por cuatro operarios. Todo un despropósito para la época que quedó reflejado para la posteridad por los numerosos medios de comunicación allí presentes que se hicieron eco de ello.

Llegadas las doce del medio día, cual Cenicienta antes de sonar la última campanada de media noche y romperse el hechizo, nos dirigimos al front desk de la entrada para hacer check out y despedirnos personalmente de todo el equipo, dándoles las gracias por todo.
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Monsieur Privé en la LIV Cena de Gala de la delegación catalana de Las Llaves de Oro

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El gremio de conserjes de la Delegación Catalana de la Asociación de las Llaves de Oro Españolas, celebró su LIV cena de gala con motivo de la imposición del distintivo homónimo a sus nuevos miembros. Entre los numerosos asistentes, destacar la asistencia y participación de toda la comitiva barcelonesa presidida por la figura de su delegado junto con el resto de integrantes que la conforman.

Desde hace tres ediciones, la cena siempre viene precedida por un workshop profesional íntegramente formado por empresas del sector del turismo, el ocio, la hostelería y la restauración donde puden dar a conocer y presentar en exclusiva sus últimas novedades y servicios ante un público profesional objetivo, formado por más de 300 personas que un año más no dudaron en acudir a la cita, apoyando con su presencia esta loable iniciativa que reconoce ante los suyos, los méritos profesionales que ensalzan la figura del conserje de hotel a la categoría que merece y como corresponde.
En esta ocasión, siguiendo su carácter itinerante dentro del área metropolitana de Barcelona, los salones del exclusivo Hotel Pullman Skipper fueron el escenario elegido para celebrar este encuentro que una vez más contó con el apoyo de destacadas personalidades del ámbito del turismo, la hostelería y la prensa así como del inestimable patrocinio de El Corte Inglés, El Tablao Flamenco Cordobés, Carpe Diem Lounge Club – CDLC y Grupo Ikibana
Con estricta puntualidad dio comienzo la cena y poco a poco los asistentes fueron ocupando sus asientos.

En nuestra mesa de prensa pudimos compartir velada con personalidades de la talla de los chefs  John Giraldo y Jaime Lieberman del Restaurante Spoonik y las periodistas Roser Amills y Montse Carreño de Radio Nacional de España y BCN Press respectivamente.

Como entrante disfrutamos de una ensalada de lomo de bacalao confitado con pil pil en su jugo, caviar de tomate, cebolla roja escalibada, aceituna negra Kalamata y esferificación de aceite de oliva Arbequina seguido de un jarrete de ternera lechal cocinada a baja temperatura con pimienta de Seichuan, wok de shitake, cebolla roja, edamame, sésamo y salsa de soja con miel y jengibre cuyo broche de oro fue puesto por una deliciosa tarta Sacher de chocolate con leche, bizcocho de cacao y gelificado de frambuesa.
Los protagonistas de la noche, los galardonados de esta LVI edición fueron: 

Damian Castell del Hotel Cotton House. Juan Jose Esteban del Hotel Monument. Yolanda Beitane del Hotel Melia sky & The Level. Idalija Nacaite del Hotel El Palace. Federico Canova del Ohla Hotel. Frank Gentile del Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I.

Nuestra más cordial felicitación a todos ellos por su nombramiento y la excelente labor profesional llevada a cabo!
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Monsieur Privé en el Restaurante Nº 30 de Barcelona (Paseo Juan de Borbón, 30 )

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Los calurosos meses de verano son a menudo los elegidos por los emprendedores de éxito para abrir y ver arrancar sus nuevos negocios. La proliferación y el auge de los vinculados directamente con el sector de la restauración y la gastronomía, resultan la mayoría de veces una apuesta segura con la que complementar la oferta de las grandes ciudades y conquistar con acierto, los corazones de todo tipo de públicos, tanto local como extranjero.

Con la llegada de la tan ansiada temporada estival, las temperaturas aumentan e invitan a salir de casa, ayudándonos a expandir nuestra vida social más allá de cuatro paredes. La excusa para verse importa bien poco siempre y cuando haya detrás un claro trasfondo gastronómico que seduzca por igual a todas las partes implicadas. 

Paseando por el emblemático barrio de la Barceloneta junto a mi gran amiga y compañera Natalia Deyalsingh nos detenemos en la terraza de estilo tropical de un restaurante frente al mar cuyo nombre nos llama soberanamente la atención, Nº 30, justamente el mismo en el que se emplaza en el Paseo Juan de Borbón. El espacio invita a entrar a un onírico mundo de sensaciones y experiencias que destacan con creces muy positivamente sobre la oferta imperante de la zona.
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Con la frase "Yo nunca te he mentido, siempre te he contado cierta versión de la realidad" como telón de fondo, grabada en uno de los muros de la entrada, una encantadora camarera nos da la bienvenida mientras nos recibe y conduce hasta la primera planta del establecimiento. Paso a paso da comienzo un viaje rumbo a una nueva dimensión, hasta aquel momento descocida, cuya atmósfera nos atrapa, sin oponer resistencia, transportándonos a un viaje atrás en el tiempo hacía una época de esplendor y gloria cuya decoración, obra del célebre y reconocido interiorista Gonzalo Tagarro del Estudio de Arquitectura e Interiorismo Comta Group, nos hace perder aún más de vista la realidad de nuestra cotidianidad. 

Mientras decidimos qué tomar, analizando concienzudamente su completa carta, nos pedimos dos cócteles, ella un Sunner y yo un Cosmopolitan con los que admirar la estética del espacio en el que nos encontramos. A Natalia le encantan las sillas, todas ellas tapizadas con estampados diferentes, a mi la escultura del risueño rinoceronte con pajarita obra del artista Ornamante que preside la sala. Sintiéndonos los protagonistas de una obra de teatro sobre un escenario cuyo atrezzo cabalga entre lo industrial y la Ley Seca de los años 40's, aparece en escena Albert Bocalandria, artífice del proyecto y chef del restaurante, explicándonos a rasgos generales, para no aburrirnos según él, como surgió el proyecto. Cercano, próximo y cordial nos narra en primera persona sus vivencias, con los ojos vibrantes y un tono de voz emocionado que nos contagia a la hora de hacerle preguntas. Su carrera profesional dio comienzo en una de las mejores escuelas de hostelería y restauración de nuestro país, La Hoffmann. Tras licenciarse con nota decidió complementar su formación al lado de los grandes, Estrella Michelín todos ellos, como Jefe de Partida en templos gastronómicos de la talla del "Mas Pau" "El Lluçanés" o como pastelero de "Can Pipes"  alcanzando el éxito años más tarde en Londres dirigiendo la cocina de un conocido hotel de cinco estrellas de la capital. También nos cuenta que tras su regreso a Barcelona decidió estudiar márketing y dirección de empresas en ESIC con el fin de devolver a su barrio todo lo que había hecho por él, abriendo un restaurante que rememorase sus orígenes pesqueros. 
Al traernos los entrantes y ser llamado nuevamente a cocina, da comienzo nuestra experiencia. Su carta sorprende por la maestría con la remasteriza los clásicos de siempre empleando ingredientes de proximidad y Km0.

Nuestro pistoletazo de salida viene marcado por una ración de patatas bravas. En el Restaurante N 30 son cortadas en forma de gajo y se presentan acompañadas de dos salsas; picante y mayonesa sobre una regia madera y una original vajilla. 

A los pocos minutos nos sirven las gambas rebozadas en tempura acompañadas de dos salsas exóticas con las que percibimos ciertos guiños y reminiscencias con la cocina de otras culturas como la asiática y la sudamericana.  

Nuestro paladar explota de placer al probar las vieiras con lámina de bacon crujiente y queso parmesano servidas sobre una hoja de bambú. El contraste mar y montaña produce como resultado un original e inusual mix de sensaciones muy cercanas al umami, el quinto sabor. Teniendo la gran suerte de que nos fuesen servidas y emplatadas en directo sobre la mesa por el propio Albert Bocalandria. 
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Haciendo creer que bajamos a fumar, le devolvemos la visita y nos enseña el corazón y centro de operaciones del restaurante, su cocina, allí pudimos ver como con cariño, esmero y pasión se encontraba preparando nuestros mejillones con crema de coco, chile y lemongrass, una de las especialidades de la casa. No dejándonoslos probar hasta que no nos fueran servidos en la mesa, aguardamos expectantes casi como cuando eramos niños la noche previa a la llegada de sus Majestades de Oriente. Como también habíamos pedido carne nos subió una suave crema de mousse de yuzu para limpiar nuestro paladar del sabor del pescado para que este no interfiriese en la percepción del sabor de la carne. 
Si nuestra selección de pescado y marisco nos había encantado, la carne nos hizo levantar de nuestros asientos nada más ser servida, por su intenso aroma, sutil juego de texturas y elaborada presentación. 

Damos comienzo con una de las especialidades más aclamadas del público y con mejor crítica, las croquetas de rabo de toro, lejos de lo que podamos creer, se presenta en un formato superior al de las habituales y su delicioso sabor sacia desde el primer bocado.

El solomillo de ternera a la plancha con sal gorda y guarnición es acompañado por una ración de verduras a la plancha y una cuenco de caldo concentrado de carne. Bocado a bocado se deshace en la boca casi sin la necesidad de masticarlo.

La costilla de cordero en salsa con guarnición de patata al romero en salsa no deja indiferente a nadie, tanto por la exquisitez de su sabor como su estudiado punto de cocción acorde al acompañamiento de la salsa creando un juego de texturas muy agradable en el paladar. 

Los postres deberéis ir a probarlos pos vosotros mismos porque carecemos de palabras para describir el cúmulo de sensaciones que experimentó nuestro paladar al saborearlos. Sólo os diremos que si os gusta ser sorprendidos, muy gratamente, preguntéis qué postre casa mejor con vuestra elección de la carta.

Si sois de los que lamentablemente disponéis de poco tiempo para comer al medio día, decidiros por su menú ejecutivo. No os defraudará.

Desde Monsieur Privé queremos dar las gracias a todo el equipo por el excelente trato recibido y por habernos hecho sentir en todo momento como en nuestra propia casa arropados con su cariño y hospitalidad. 
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Monsieur Privé en el encuentro literario organizado por Roser Amills en el Restaurante Espais Vida

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Invitado por mi gran amiga la periodista y escritora mallorquina Roser Amillls, tuve el gran privilegio de asistir en vísperas de San Jorge a un exclusivo encuentro gastrónomico que aunó literatura, periodismo y comunicación 2.0. Rostros conocidos de la literatura contemporánea y la televisión compartieron velada con influencers, bloggers y periodistas de renombre que no dudaron ni un sólo instante en acudir a la cita. Dentro de la cantera de literatos participantes contamos con la presencia inestimable de escritores de la talla de Arantxa Coca, Roser Amills, María Escalas, Xavier Álvarez y Cristina Morales que situados estratégicamente con un impecable sitting llevado a cabo por la directora y promotora del evento, Roser Amills, pudieron atender a todo el mundo por igual, intercambiando risas y confidencias que hicieron mella ante los asistentes.
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El acto transcurrió un soleado mediodía pre primaveral en el lujoso Restaurante Espais Vida de Barcelona, un oasis de ensueño de ecléctica decoración moderna con reminiscencias orientales que fusiona arte, bienestar y poesía a partes iguales en perpetúa armonía con nuestro alma, elevándola a un estado superior de paz y equilibrio donde el Feng Shui y el positivismo lo rigen todo. 

Situado a las afueras de la ciudad, en la población catalana de Cornellá, desde su apertura, hace poco más de un año, se ha convertido en un punto de encuentro clave para deportistas de élite, rostros cocidos del cine y la televisión o como en este caso, escritores de reconocido prestigio que buscan huir de la fama y la cotidianidad de su día a día, refugiándose en un lugar íntimo y acogedor donde sin ovación alguna son uno más del grupo, sin rangos, jerarquías ni distinciones. 
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Nada más llegar somos atentamente recibidos y acompañados hasta nuestra mesa. Los pocos metros que separan la entrada de la sala principal se convierten en un periplo rumbo hacía lo desconocido que permiten paulatinamente desconectar durante unas horas de nuestras obligaciones, compromisos y ataduras diarias, ayudándonos a construir una completa e inolvidable experiencia sensorial sin precedentes.

Su cocina se nutre de lo más granado de la cultura asiática adaptándola a los gustos del cliente local que busca ser sorprendido sin artificios. De su completa carta sorprende su rica variedad de sushi, makis y sashimis y su extensa gama de pastas y arroces. Como entrantes nos decantamos por dos clásicos atemporales que nunca fallan, un opíparo y contundente plato de nachos con queso y guacamole y el tataki de atún. Como plato principal a elegir opté por el arroz con curry y en el postre dude entre  el coulant de chocolate y el pastel de queso, eligiendo finalmente este último.

Entre plato y plato pudimos llevar a cabo las pertinentes presentaciones de rigor dando paso a una enriquecedora sobremesa repleta de regalos y sorpresas que puso el broche de oro a una velada mágica dónde predomino el respeto, la educación y unas inmensas ganas de aprender enriqueciéndose mutuamente al unísono los unos de los otros. 

Desde Monsieur Privé queremos agradecer y felicitar a Roser Amills por la impecable organización y gestión del evento y al Restuarante Espais Vida por su formidable servicio. Muchas gracias! 
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Monsieur Privé en concierto de la Vienna Summer Night celebrada en Barcelona (Invitación VIP 2017)

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De la mano de la Oficina de Turismo de Austria fuimos invitados a un exclusivo cóctel que tuvo lugar en el One Ocean Club de Barcelona con motivo de la celebración de la primera edición de la Vienna Summer Night. Un encuentro de lujo entre la ciudad y la cultura vienesa, gratuito y abierto a todo tipo de públicos, donde poder disfrutar en directo, vía streaming, del magistral concierto estival que cada año ofrece la Orquesta Filarmónica de Vienna

Un atardecer mágico dónde un reducido y selecto grupo de medios de comunicación tuvimos el placer y gran privilegio de poder compartir, junto al cuerpo diplomático austriaco, una velada musical de ensueño bajo un marco de excepción que puso al mar como telón de fondo. Con estricta puntualidad, tal y como rogaba el protocolo, uno a uno los invitados fuimos llegando, siendo muy amablemente recibidos por parte del equipo de marketing y comunicación que integran la Delegación de Turismo Austriaco en España, invitándonos a disfrutar en todo momento del maravilloso cóctel que habían preparado para nosotros a modo de antesala del concierto.
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Tras los saludos de rigor se fueron ocupando los asientos, jerárquicamente situados,  mientras se servía una copa de bienvenida de frío y burbujeante cava catalán. El primero en dar las gracias por la participación y asistencia de los allí presentes fue el Cónsul de Austria en Barcelona. Sus palabras de agradecimiento calaron hondo en los corazones de los invitados, arrancando un emotivo aplauso al unísono que hizo levantar a muchos de sus asientos. Sin más preámbulos dio comienzo el cóctel. 
Poniendo a una magnífica puesta de sol veraniega y al Mediterráneo como testigos, fuimos agasajados con un opíparo ágape culinario, dividido en cuatro tiempos que hizo las delicias de todos, saciando a los paladares más exigentes. 

Clásicos intemporales que siempre resultan un acierto seguro para picar como aceitunas de Kalamata maceradas con barritas de queso con aceite y pimienta cediendo el testigo a canapés fríos como el de jamón ibérico con pan con tomate, el tataki de atún con aire de soja y jengibre, las tostadas de escalibada con bacalao, el steak tartar, el gazpacho de cereza, el guacamole con nachos o el hummus con microvegetales en pan de pita que dieron paso a los canapés calientes que hicieron una entrada triunfal escoltados con una bandeja de croquetas de jamón, boletus, foie y gorgonzola, seguidos de unos buñuelos de bacalao, gambas estilo thai, molletes melosos de ternera y un delicioso arroz de verduras al estilo yakimeshi. El broche de oro lo pusieron los postres, una sana brocheta de fruta con zumo natural de naranja, un cremoso de chocolate y Nesteas de melocotón. Todo ello maridado con una excelente selección de vinos vieneses como un Riesling Sekt de Mayer am Pfarrplatz, un Wiener Gemischter Satz de Christ o un Wiener Trilogie de Wieninger.
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Tras despedirnos, dándoles las gracias a la gerencia del club por su excelente servicio, escoltados por la comitiva de la organización fuimos conducidos hasta el Pla de Miquel Tarradell de la Barceloneta, lugar donde se había instalado una replica a escala real de uno de los pabellones de verano de los jardines del Palacio de Schönbrunn. Allí una multitud expectante compuesta por más de 400 personas, aguardaba a la espera de que diese comienzo la retransmisión del concierto en directo.

Al anochecer se encendieron las luces dando comienzo el espectáculo con una increíble puesta en escena que reforzó el carácter solemne de la instalación mientras sonaban algunas de las más reconocidas composiciones del repertorio clásico vienés.

Desde Monsieur Privé queremos dar las gracias por la invitación y el hecho de tenernos siempre presentes. 
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Monsieur Privé en la X Edición de la Regata Puig de Vela Clássica celebrada en Barcelona (Ed. 2017)

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Coincidiendo con su décimo aniversario, la pasada semana se celebró una nueva edición de la prestigiosa Regata Puig de Vela Clássica que cada año organiza en Barcelona la legendaria casa de perfumes Puig.

Batiendo una vez más todos los récords de inscripción respecto a ediciones anteriores, un total de 56 veleros se han disputado el primer premio en las distintas categorías en las que han participado representantes de doce países que han dado lo mejor de si para dejar sus respectivos pabellones bien altos, acuñando la deportividad, la constancia y el trabajo duro como principales señas de identidad.

A diferencia de otras ediciones, como caso excepcional, se han reunido los vencedores de otros años compitiendo entre si por el premio dando un valor añadido a la competición, subiendo de este modo el listón del perfil de los participantes. Leyendas del mar de todos los tiempos con edades comprendidas entre los 90 y los 120 años, han brillado más que nunca con el reflejo del sol del mediterráneo, rodeando la costa catalana más relucientes que nunca. 
El primer día es un poco como "la vuelta al cole" tras un año prácticamente sin verse, la mayoría de ellos, regresan con fuerzas e ilusión dispuestos a darlo todo por ganar. Dado que se trata de un ámbito muy cerrado todos se conocen desde hace años y una vez en tierra, dejan todo tipo de rivalidades abordo y no dudan en confraternizar y estrechar vínculos que consoliden su amistad.

En la carpa del village familiares, prensa y amigos aguardamos expectantes a su llegada. Haciendo cola en el exquisito bufet de Ostras Amélie me reencontré con mi gran amigo Fernando Peñas Riesco. Al igual que en otras ediciones, una vez más navega abordo del Yanira de 1953 en la categoría Clasicos 1 capitaneado por Andrés de León. Entre risas y palmadas en la espalda nos pusimos un poco al día desde la última vez que nos vimos y tras darnos un abrazo, le deseé suerte.
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De la mano de Mercè Alòs, profesora de la Univerisad de Barcelona, subo abordo del Bakea un velero motor sailer clásico con alma e historia propia. Al traspasar la pasarela soy presentado a toda la tripulación y a Mónica Xufré, armadora, brokerage, patrona y propietaria de Infoser Nautic S.L. Lo que más me llama la atención tras conocerla es el brillo de su mirada al faenar y al transmitirme en primera persona el sentimiento tan intenso que comparte con todo su equipo al navegar.

Tras las pertinentes comprobaciones comienza la aventura. Entre risas y confidencias, la experiencia se torna muy enriquecedora. Tantas horas a bordo y compartiendo un mismo espacio, propicia que se consoliden relaciones de gran calidad humana. Al ritmo de "todos a una" y ayudándose los unos a los otros superan juntos el reto con óptimos resultados. Cuando el mar nos lo permite me armo de valor y voy más allá mostrando un interés sobrenatural por el navío y nada más comenzar me comenta que bakea significa paz en vasco y que fue rebautizado así por José Ignacio Terán, la persona que lo salvó, devolviéndole su esplendor, tras llamarse Cris-Len III Nalú consecutivamente desde que fue construido.

Con una nostálgica mirada al pasado, viajamos atrás en la memoria hasta llegar a una época donde Enrique Mercadal y Enrique Corberó, dos amigos y empresarios catalanes con una pasión en común, viajaron hasta la Vieja Inglaterra para encargar a Laurent J. Giles dos barcos gemelos, uno para cada uno y sus respectivas familias. Con los condicionantes de que fuesen embarcaciones robustas, cálidas, seguras, cómodas y confortables, cuyas dependencias conciliasen con la vida en familia protegiendo a las mismas. Meses después, tras su regreso a Barcelona, el proyecto cobraría vida en los Astilleros de Antonio Viudes S.L viendo nacer al Redos y al Cris-Len III este último formado por el acrónimo de la contracción de los nombres de Cristina y Lena Mercadal.

La leyenda que acompaña a estos veleros está repleta de grandes misterios y claroscuros que irremediablemente hicieron mella sobre ellos. El Bakea,  por ejemplo, Cris-Len III en aquel momento, cruzó el Atlántico en 1997 hasta llegar a Venezuela, cargando substancias estupefacientes de todo tipo con la mala suerte de ser interceptados en un redada en las Islas Canarias, siendo al poco tiempo embargado por Aduanas y permaneciendo amarrado a la intemperie del puerto de Algeciras durante muchos años, siendo finalmente puesto en libertad por José Ignacio Terán, una persona vinculada al mundo de la náutica que lo rescató de la miseria, devolviéndole su dignidad, restaurándolo por completo y volviéndolo a convertir en un barco familiar hasta que un día, súbitamente, falleciera de un paro cardiáco poco después de desembarcar de su última travesía, horas antes de asistir a una cena que habían preparado sus hijas, quienes lo pusieron a la venta y al poco tiempo después fuese comprado por Mónica Xufré y su marido. Me comenta fue una operación muy limpia y sencilla y que tan pronto como recibieron el cheque de paga y señal tras la venta de otro de sus barcos, lo entregaron para pagar la entrada del Bakea.

El éxito de Mónica Xufré viene precedido por toda una vida de lucha, constancia y entrega a una pasión convertida en profesión, la navegación. Desde los 16 años lo hace impulsada por el sentimiento que afloró en su interior tras descubrir el olor que desprende la madera mojada de un barco clásico y desde entonces, cargando siempre con el peso de la losa que comporta el ser mujer en un mundo de hombres, se hizo un hueco, convirtiéndose aún a día de hoy en la única mujer brokerage de Catalunya en la gestión de compra-venta de embarcaciones clásicas y de madera, abriendo una nueva segmentación de mercado en respuesta al vacío comercial que había desde entonces en esta categoría.

Tiene la gran suerte de que su marido es un gran apasionado como ella y que juntos pueden disfrutar de un gran clásico como el Bakea. Nuestra travesía termina y tras haber tenido la gran suerte de haber podido formar parte durante unas horas de esta fascinante historia, amarramos y nos dirigimos a los vestidores para darnos una ducha antes de la entrega de premios.

(Imágenes cedidas por cortesía de Mónica Lorenzo, de Comunicación Estratégica y Marketing Digital) 
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De manos del mismísimo Enrique Puig, Presidente del Grupo Puig y tercera generación del mismo, los vencedores fueron subiendo al escenario en búsqueda de sus ansiados trofeos, quedando los resultados del siguiente modo:

En la categoría de Época Cangreja el Kelpie de 1927 capitaneado por Gery Atkins.

En la categoría de Época Marconi el Cippino de 1947 capitaneado por Martin Billoch.

En la categoría de Clásicos 1 el Yate Guía  de 1967 capitaneado por Ramón Roses.

En la categoría de Clásicos 2 la vela Alba de 1956 capitaneada por Damian Ribas.

En la categoría de Big Boats el MoonBeam III de 1903 capitaneado por Erwan Noblet.
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Como marca la tradición, a las ocho de la tarde, un séquito de camareros del Restaurante del Real Club Náutico de Barcelona, sirvieron al unísono un opíparo banquete compuesto por paellas de marisco, fideuás con gambas de Palamós, brochetas de pollo teriyaki, gazpachos, bandejas de calamares a la romana y un amplio surtido de helados Farggi.
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Los más sibaritas también pudimos disfrutar, una vez más, del espléndido bufet de ostras ofrecido por cortesía de Ostras Amélie maridadas con cava Gramona.

Tras el descanso de rigor para acudir en búsqueda de un gintonic de Nordés, una banda de música amenizó la velada con actuaciones en directo que hicieron bailar a todos los allí presentes, poniendo punto y final a una edición marcada por la emoción de su decanato. 
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Monsieur Privé & Costa Coffee España Summer '17

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Para todas aquellas personas que necesitamos una buena dosis de energía para afrontar la mañana, resulta indispensable encontrar un aliado con el que hacer mucho más llevadero nuestro despertar. Tras probar suerte en varias cafeterías, llegó el turno a Costa CoffeeSin apenas conocerles me sedujo su cálida decoración y excelente servicio. Más tarde descubrí los Frostinos y sería entonces cuando surgiría el amor. Desde aquel momento cualquier excusa es buena para hacerles una visita, sólo o acompañado, a cualquier hora del día.
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Con la llegada del verano y el buen tiempo, evadirse fuera de casa siempre resulta una buena idea y para ello no hay nada mejor que hacerlo con amigos. Abrumados por la ola de calor que visitó recientemente la Ciudad Condal, un grupo de periodistas amigas mías (Alicia Escribano de Canal 25 TV, Roser Amills de Radio Nacional de España junto con su hijo pequeño Joan y Montse Carreño del portal digital BCN Press) y yo decidimos llevar a cabo un encuentro estival donde poder intercambiar risas y confidencias con la excusa de ponernos al día. Para la ocasión elegimos la cafetería que Costa Coffee posee en los bajos del Palau del Mar del barrio costero de La Barceloneta. Su emplazamiento de lujo, con el Mediterráneo de fondo, invita al descanso en un entorno cosmopolita, plural y abierto donde poder evadirse de la rutina. Cuando la receta de nuestra felicidad incluye algo de dulce, un toque de humor y amigos, el éxito está asegurado.  
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La filosofía de empresa de Costa Coffee invita a todos sus clientes a adentrarse en un fascinante universo de nuevas sensaciones, renovando periódicamente su carta con nuevos lanzamientos y promociones. Celebrando la llegada del verano, somos invitados a vivir en primera persona, el proceso de elaboración que se esconde detrás de cada nueva referencia. Esta temporada las frutas tropicales adquieren una nueva dimensión combinándose con infinidad de originales toppings de chocolate y frutos secos. Destacar que en función de los gustos locales, se adaptan las recetas intentando siempre ofrecer una completa variedad de sabores, con o sin sin café pero siempre servidos con ilusión y cariño.  
Teniendo en cuenta el bienestar de sus trabajadores, fomentan la participación y el trabajo en equipo, organizando concursos y todo tipo de actividades vinculadas al universo del café y con las que al mismo tiempo estimular su interés por promocionar y crecer dentro de la empresa. Prueba de ello es el concurso anual que organizan en todo el mundo en búsqueda del combinado de café más original de la cadena, enfrentando a compañeros de todas las nacionalidades en la gran final que se celebra en la sede de la Isla de Malta y de cuya semifinal fui jurado el pasado año.  
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